EMBESTIDAS Y DERROTES
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Tensión en la cuerda floja
El peligro de disolución en la que se encuentra la alianza “Va por México”, que se ha mantenido en la palestra informativa en los últimos días, luego de las declaraciones realizadas por el presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Alejandro Moreno, quien se encuentra favorable ante la polémica propuesta que consiste en mantener militarizado el país hasta el año 2028, para así, “garantizar la seguridad” de la ciudadanía en México (mediante la Guardia Nacional), ante las olas de violencia que se viven en la república, ha puesto señales de alarma en la oposición.
Tras dichas aseveraciones de apoyo a esta propuesta, los representantes de los partidos PRD y PAN que conforman la alianza “Va por México”, se han mostrado agredidos en los acuerdos que se pactaron al formar dicha alianza, sobre todo, en la certeza de mantener la coalición, con la que buscan “aminorar” la fuerza política del partido Morena en siguientes elecciones.
Esta alianza, integrada por el Partido Acción Nacional, de la Revolución Democrática, y el de la Revolución Institucional, que fue concebida el 22 de diciembre de 2020, con el fin de hacer un frente electoral de oposición al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), como el partido con mayor fuerza en el poder, y que a su paso, el año anterior la alianza “Va por México” mostró buena convocatoria de votantes a su favor al conseguir las gubernaturas de cuatro estados y la mayoría de las alcaldías de la Ciudad de México, “quitándole el poder” a la izquierda en la capital del país, en el que con dicho resultado, se dió muestra de una creciente oposición, que por ahora, un año después, se muestra vulnerable.
Pero ¿cuál es la razón de este problema? ¿Qué lo originó? La presentación de iniciativa de la diputada del PRI, Yolanda de la Torre, al apoyar la permanencia de hasta por 9 años, de la Guardia Nacional, que además busca ser absorbida por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), conforme a la iniciativa presentada por el presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador en el Congreso de la Unión, para cederle su control operativo, administrativo y financiero a la Sedena.
Ante ello, las señales de alarma se encendieron, luego de que Marko Cortés, presidente del Partido Acción Nacional, le haya solicitado que retirara su apoyo a esta iniciativa; ya que la respuesta de Alejandro Moreno, Presidente del PRI, fue la de justificar que aunque cree con firmeza en la “alianza” y le profesa lealtad, “no significa que esté de acuerdo con todo aquello que tanto el PAN y PRD consideren”, ya que piensa que la seguridad de la población mexicana debe de estar garantizada, sobre todo, en estos momentos de extrema violencia en distintos puntos de la nación, como una postura que considera importante para “no dejar pasar al crímen organizado en el país”.
Posteriormente, tras haberse efectuado una reunión celebrada el pasado 8 de septiembre entre el líder nacional del PRI y legisladores de su partido con el titular de la Sedena, Luis Cresencio Sandoval, para exponer “las preocupaciones de la ciudadanía ante la inseguridad que se vive a nivel país”, dicho acto, se consideró como parteaguas de una “suspensión temporal” de la Alianza entre el PRI, PAN y PRD.
Visto todo lo anterior, resulta interesante contemplar este fenómeno, en medio de que recientemente la imagen de Alejandro Moreno se ha cuestionado, luego de la investigación iniciada por la Fiscalía General de la República por delitos de desvío de fondos y lavado de dinero, con los que, tal vez, “Alito” Moreno haya decidido atenerse a la fuerza del Gobierno Federal para evitar mayores consignas, apoyando algo que no va acorde a la alianza “Va por México”.
