LA CARLOCOMUNIDAD
Acciones como la semana cultural de la Septién pueden ser el primer paso para derribar la competencia entre compañeros, ser ejemplo para otras universidades y, para nosotros los carlitos, puede ser el principio de la carlocomunidad
- ROJO Y CREMA
Por: Santiago Alonso Ayala Espinosa
El mexicano tiene una rara idea de competencia, siempre está tratando de echar abajo al prójimo, creyéndose el último limón de la charola.
En las escuelas, esto es más evidente.
Uno de los motivos de asistir a clases en convivir, necesitamos relacionarnos, pero por alguna razón entendemos convivencia sólo en amiguismos o rivalidades.
Siempre el ego, los chismes y la actitud de “qué importa, no los volveré a ver”.
Acciones como la semana cultural de la Septién pueden ser el primer paso para derribar la competencia entre compañeros, ser ejemplo para otras universidades y, para nosotros los carlitos, puede ser el principio de la carlocomunidad.
Una semana del más puro espíritu universitario, con las voluntades necesarias, será el inicio de una tradición.
Tradición como las grandes universidades inglesas.
Otro de los rasgos comunes del mexicano es la idea de la muerte. Pensamos que todo termina y no vale la pena esforzarse por algo perecedero.
Así nos pasa con las leyes, instituciones y universidades. Las llamamos viejas, cuando muchas no pasan de los 150 años. Eso, en años cosa, es poco, muy poco.
La Septién tiene poco más de 70 años, algunas voces dudan que dure otra década, pero ninguna propone qué hacer para que esos 70 se conviertan en 700.
Hay tradiciones de siglos, estas no se generan espontáneamente, sino que van creciendo, a alguien le gustó hacer algo y lo repitió.
La semana puede ser nuestra gran tradición, una celebración para nosotros, donde los alumnos dejen la competencia y abracen la comunidad.
A veces la identidad no es nada más que la institucionalización de la tradición.
Uno de los aspectos que beneficiaría a la tradición es la cerveza. Las antiguas civilizaciones no la usaron para emborracharse, sino para convivir y crear una tradición con sus recetas.
Poder beber, limitado y con bajo contenido alcohólico (tal vez una 0.0) con nuestros compañeros, de forma tranquila, moderada y supervisada, creará vínculos irrompibles, que derivarán en grupos, luego en casas y con los siglos, en familia.
Otra forma de hacer tradición es traer de vuelta los clubes, en especial uno de creación literaria como el del maestro Gabriel Páramo; así como equipos deportivos o un mini pub, acondicionar un salón pequeño para que los alumnos tengan tiempo de convivir y trabajar con comodidad luego de clases.
No nos limitemos. Un gran hombre nunca se limitó, siempre luchó por la verdad y la palabra, inspiró a generaciones de periodistas y su rostro nos abriga cuando entramos al 43 de Basilio Vadillo; su nombre es Carlos Septién, ahora dejemos que su espíritu inspire más allá del periodismo, que inspiré tradiciones universitarias.
Propongámonos y prometamos que la semana del 17 al 21 de octubre sea la inauguración de la carlocomunidad. Hagamos tradiciones.
DISFRUTE EL VIAJE
Una mesa de billar mejoraría la presentación de la escuela, es una inversión que con un poco de cooperación monetaria de los alumnos y disposición de las autoridades para ceder un espacio (cabría muy bien en la cafetería o en el hipotético mini pub); puede convertir a la Septién en una familia, más allá del lugar común.
santiagoayalaesp@gmail.com
IG: santi_ayalaespino