Homofobia dentro de la Industria de la Música.

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A lo largo de la historia, muchos artistas LGBTQ+ han experimentado discriminación y rechazo en la industria. Incluso hoy en día, hay artistas de la comunidad que afirman experimentar discriminación, no sólo por sus preferencias sexuales, sino también por su expresión de género.

Existe un término dentro de la industria para ocultar la sexualidad o preferencia del artista. El «closeting» (práctica social de mantener una orientación sexual o identidad de género en secreto) se ha vuelto un problema grande en las empresas del entretenimiento, especialmente para artistas de la comunidad.

Muchos artistas han tenido que esconder su orientación sexual o género de los fans, los empresarios y los medios de comunicación, por temor a perder su trabajo o su carrera.

El closething surgió en 1920, donde se convirtió en una de las estrategias de venta de la industria cinematográfica, luego de que los estudios de Hollywood incluyeran cláusulas de moralidad en los contratos.

Este método no tardó en llegar a la industria musical, ya que las grandes discográficas encontraron la manera de generar dinero, adquirir y fidelizar publico difundiendo ideas con las que los consumidores se pudiesen identificar.

Esta estrategia de marketing funcionaba para asegurar que la audiencia femenina adolescente fantasear con los artistas y continuaran fieles al fanatismo.

Elton John tuvo una relación de conveniencia con Renate Blauel, esta relación ocultó la sexualidad de John a los medios y a la gente, pero la presión de mantenerse en el armario finalmente llevó a que John y Blauel se divorciaron en 1988. Sin embargo, en la década de los años 70 y 80, John tuvo que lidiar con prejuicios y discriminación en la industria, sobre todo después de que reveló su orientación sexual.

Por otro lado, también existen casos en donde hasta el día de hoy siguen teniendo eliminadas sus sexualidades, por ejemplo, el caso de David Bowie tuvo que lidiar con la presión de la industria musical.

Tomada por Neil Zlozower

Aunque Bowie no se consideraba gay, era abierto acerca de su bisexualidad y su identidad de género no binaria. A pesar de la expresión creativa y política de Bowie, en la década de los 80, aún se había asociado mucho el éxito con una orientación sexual hetero.

De igual modo, está la historia de Freddy Mercury, en donde en aquellos días, había una gran carga social negativa a la bisexualidad, ya que muchos pensaban que representaba una indecisión o una confusión acerca de la orientación sexual.

Lance Bass, ex integrante de la banda estadounidense NSYNC que explotó a finales de los 90, con su presencia en la música pop del inicio del milenio no estaba libre de una representación estricta de la masculinidad heterosexual. Bass, quien era en realidad gay, no se sintió libre de hablar sobre su orientación sexual hasta después de que el grupo hubiera roto; dijo textualmente “El lugar más duro para ser gay es si estas en una boyband ya que prácticamente es un tabú, si eres gay vas a tener que callarte y no pienses en salir del closet, no te dejaran.”

En 2006 habló en contra de las discográficas: «Lo único que les importa a los ejecutivos es generar dinero con el público al que apuntan». Además, explicó que al formar parte de una boy band era imposible que él pudiera siquiera analizar la idea de salir del clóset, porque en aquel entonces las ventas de la banda dependían del consumo del público adolescente femenino.

Mark Feehily, ex miembro de la banda irlandesa Westlife, manejada por la agencia Modest Management!, en el tope del éxito y fama, era visto con íconos femeninos como Laura Hinton en el ojo público para evadir posibles especulaciones de homosexualidad. “Supongo que estaba paranoíco de que la prensa lo descubriera. Estaba realmente asustado así que pensé que lo único que podía hacer era meterme en el clóset, cerrar la puerta y tragarme la llave”, expresó el cantante. Feehily continuó con esta puesta hasta 2005, tras la disolución de Westlife.

Tomada por BMG

George Shelley, ex integrante de Union J, en donde su carrera se basaba en la apariencia de masculinidad heterosexual, por medio de un video en YouTube, después de su salida del grupo en el 2016, confiesa no clasificarse bajo ninguna etiqueta. George confesó que tuvo que mantener su sexualidad oculta, debido a que estaba en una boyband y necesita ser un producto para niñas.

El closeteo de Bowie y muchos otros artistas LGBTQ+ de la época demuestra uno de los efectos negativos del hetero normativismo en la música. La sensación de que se tenía que esconder una orientación sexual o una identidad de género no binaria resultó ser tóxica y dañina para muchos artistas.

Aunque hay artistas actuales que siguen expuestos a la presión del closet, de igual manera han hablado abiertamente sobre la presión de mantenerse en el armario durante su carrera. Incluso muchos artistas que han salido del armario afirman que aún sienten presión para mantener una imagen estrictamente heterosexual y aceptable.

Con la mención de casos de artistas que han sufrido una opresión por parte de la industria, que sin duda no son ni el 10% de los casos que existen, se puede ver una clara mejora en la inclusión en el mundo de la música y la cultura popular. Sin embargo, la presión del closet aún es una realidad que los artistas LGTBQ+ enfrentan a diario.

La libertad de expresión y la diversidad en la música y la cultura popular son cosas que se han venido mejorando gradualmente, pero todavía hay un camino largo por recorrer.

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