Sin hogar en esta gran ciudad
Las personas que viven en situación de calle integran un grupo social diverso, este
está compuesto por niñas, niños, jóvenes, mujeres, hombres, familias, personas
mayores, con discapacidad y otras con diferentes problemas de salud y adicciones.
Ellos subsisten con sus propios recursos, los cuales son insuficientes para satisfacer
sus necesidades más elementales, inclusive, muchos se encuentran en abandono
social, pues no cuentan con la atención, apoyo y cuidado de familiares, instituciones
y de la sociedad en general.
Lo anterior repercute directamente sobre su bienestar en términos físicos,
psicológicos y emocionales. De acuerdo con los resultados que arrojó el último
censo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) aplicado en la
Ciudad de México, son un total de 6 mil setecientas personas las que actualmente
viven en las calles de la capital.
Las afectaciones en el autoestima que cualquier ser humano expuesto a estas
circunstancias puede padecer son severas. “Es un constante ciclo de frustración el
que tienen las personas que viven en la calle, porque ellos tienen el deseo de salir
adelante, pero su realidad es tan aplastante que empiezan a dejar de creer en ellos
mismos”, enfatizó la psicoterapeuta Angélica Álvarez.
En el caso de jóvenes e infantes, esta situación de marginación resulta una
poderosa barrera para desenvolverse y los condena a la exclusión social, lo cual
tiene como consecuencia que sean blancos fáciles de adicciones y trastornos
mentales. Además de evitar su progreso físico, económico y emocional, las
infancias que habitan en las calles corren el peligro de caer en manos del crimen;
desde redes de trata y prostitución, hasta tráfico de órganos y venta de narcóticos.
Asimismo, en el caso específico de mujeres y niñas, los embarazos no deseados
debido a la falta de información y educación sexual representan un gran riesgo, tanto para ellas como para sus bebés, al no tener acceso a servicios básicos de salud y vivienda.
Respecto a las causas del por qué hay personas que se encuentran en situación de
calle, estas son diversas y algunas van desde problemas económicos, desarrollo en
contextos vulnerables, adicciones, migración y escapes por circunstancias de abuso
o maltrato, entre otras.
A los alrededores del Parque México, sitio recreativo ubicado en la Colonia
Hipódromo, se encuentran alojadas cuatro personas en situación de calle, quienes
hacen uso de las bancas de madera del recinto. Algunos de los presentes duermen
cubiertos de periódico debido a las bajas temperaturas de la ciudad y otros están
acostados con la mirada perdida hacia la nada, como si se hubieran despojado de
cualquier rastro de esperanza. La tarde avanza como cualquier viernes y mientras la
gente cruza y hace uso de las áreas verdes, ellos continúan ahí, a la espera de un
poco de ayuda.
Es importante mencionar que los hombres que están haciendo de las instalaciones
del extenso y popular parque de la Ciudad de México su hogar, representan parte
de las 499 personas en situación de calle provenientes de la Alcaldía Cuauhtémoc.
Para Fernando estas calles y avenidas son más que familiares, ya que fueron
quienes le dieron cobijo por más de dos años, luego de perderlo todo a causa de las
drogas y el alcohol.
“Fueron muchas las noches que pasé en esta banca de aquí, yo rezaba a Dios
pidiendo un milagro, yo quería salir adelante. (…) Hay gente buena que te ayuda,
que te da comida o una moneda, pero también hay quien te mira con asco y te
rechaza”, señaló el ahora joven en recuperación de 28 años.
Por su parte, María Helena es una mujer que no habita en las calles, sin embargo,
su discapacidad física la ha llevado a hacer de estas su única fuente de ingreso y
sustento al ser víctima de discriminación y marginación laboral. Con un visible gesto
de tristeza, la señora de 52 años cuenta que fue a raíz de una caída en las escaleras de su casa que perdió la movilidad en ambas piernas, lo cual le impidió seguir trabajando en el lugar donde laboraba y ser despedida injustificadamente.
“Me caigo, voy a dar al hospital, me despiden del puesto de quesadillas donde yo
trabajaba, vivo una recuperación muy lenta y dolorosa, luego pasa un año y
empiezo a buscar trabajo y me cierran las puertas en todos lados, no me quedó otra
opción más que pedir dinero, yo necesito sobrevivir, necesito comer”, narra la
señora con lágrimas en los ojos y visible impotencia en su tono de voz.
Entre las pocas soluciones presentadas para combatir la problemática social de
personas en situación de calle, actualmente se encuentra la petición del Partido
Acción Nacional (PAN), en el Congreso de la Ciudad de México de brindar un
“ingreso mínimo vital”. Dicho auspicio tiene el objetivo de luchar contra la pobreza
extrema, la cual es la causante principal de esta adversidad. La iniciativa contempla
otorgar a las personas sin hogar de la capital del país, más de tres mil pesos
mensuales.
Sin embargo, hasta ahora no se tiene clara una pronta resolución por parte de las
autoridades ubicadas en el Centro Histórico y mucho menos una intervención del
Gobierno Federal, quien ha brillado por su ausencia e indiferencia ante la población
que habita en las calles.