Cada 8 de septiembre se celebra el día internacional de la alfabetización, proclamado de esta manera por la Unesco. Según cifras del INEGI, México ha logrado disminuir el porcentaje total de personas con rezago educativo, siendo hoy solo el 4 por ciento de la población quien no puede leer y escribir. Sin embargo, el tema de la educación en México ha estado en discusión en las últimas semanas debido a la reintegración de estudiantes a las aulas, el cambio en la Secretaría de Educación Pública, ahora a cargo de Leticia Ramírez y la propuesta de la Nueva Escuela Mexicana. 

En el primer punto, el regreso a las aulas después de dos años de programas de educación a distancia, más de un millón de estudiantes abandonaron la escuela, una caída que afectó más a los hombres que a las mujeres. Según datos del Centro de Investigación en Política Pública los mexicanos perdieron en promedio de dos a tres años de aprendizaje lo que representa un reto para la Secretaría de Educación Pública que no ha sabido manejar de manera coordinada la crisis sanitaria. 

Para el regreso a clases, escuelas, directivos y docentes no sabían el procedimiento para el ingreso a las aulas, el uso de cubrebocas a partir de ciertas edades y la consideración de la escuela como una actividad esencial. De igual manera, el pasado 19 de agosto se publicó en el Diario Oficial de la Federación un plan para la educación que propone un cambio en el proyecto de formación de los estudiantes que cambia radicalmente la manera en la que se ha enseñado en los últimos 30 años. 

La SEP define su proyecto como “una formación que comprenda una educación incluyente de carácter colonial” que se basa en cuatro campos formativos, siete ejes articuladores y seis fases de aprendizaje que agrupan “saberes” entre niveles.  El documento enfatiza que bajo este nuevo esquema, se encontrará en una prueba piloto en 30 escuelas por entidad federativa del país, será la comunidad quien se encargue de organizar la enseñanza dependiendo de las necesidades de los estudiantes que se encuentren en ella. 

Y aunque en lo general suena como una propuesta adornada de palabras que reiteran el plan del actual presidente, la realidad es que el documento no cuenta con los específicos para su funcionamiento, incluso maestros a lo largo del país han hecho saber su inquietud o con el hecho de que no saben cómo es que funciona el plan educativo que se postuló para el ciclo escolar 2023-2024. 

Con este plan se ha tratado de reiterar el discurso de atención al problema de la desigualdad, sin embargo recordemos que en los últimos años se han abandonado las estancias infantiles, se cancelaron escuelas de tiempo completo y hay un subejercicio del presupuesto para la educación especial. 

Esto nos deja en un estado de confusión para la educación en casi todos los niveles, con planes difusos para la recuperación del aprendizaje después de la crisis sanitaria y todavía más confusos planes para el programa educativo. 

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